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Recordando la mexicanización de la temporada 82-83

Luis Carlos Joffroy

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Se ha estado especulando mucho en relación a la próxima temporada 2020-2021 de béisbol de la LMP. Se habla sobre si jugarán a puerta cerrada los partidos, que si se irán con solamente jugadores mexicanos, que reducirán el número de importados, se habla que incluirán un número reducido de jugadores Mexico-Americanos, etc. etc.

Los dirigentes de la Mex.Pac. se han estado reuniéndose para acordar las estrategias a seguir considerando que en esta semana se tomarán ciertas decisiones importantes para la temporada, pero el gran pero es la maldita pandemia que no ha dejado de expandirse y eso es lo más grave para que en un momento dado no hubiese torneo, pero ojala que todo tenga un buen final, la liga es fuerte estructuralmente hablando, pueden llevar su temporada a buen puerto, el béisbol debe seguir, tomando en cuenta y considerando todos los protocolos de salud para todos los que intervienen en este espectáculo.

Ya tuvimos una experiencia un poco diferente que fue en la temporada 82-83, es cierto, intervinieron diferentes factores, en aquel tiempo recordamos que participaron con puros elementos nacionales y algunos México-Americanos, todo esto debido a varios situaciones pero principalmente fue la devaluación de nuestra moneda.

Todavía hubo otros factores, como ese invitado temible del  famoso Huracan “Paul”, que causó destrozos a los parques especialmente al de Guasave y Los Mochis.

Recordamos qué como equipo, realizamos el acostumbrado viaje a los Estados Unidos en busca de jugadores extranjeros, visitamos varias ciudades, firmamos a ciertos jugadores ya con sus permisos correspondientes de cada organización, todo un protocolo normal para ese tipo de contrataciones.

Llenos de vigor y entusiasmo, llegamos al Puerto de Guaymas, deseosos de entregar nuestros resultados al Presidente del Club Sr. Alberto Uribe M. pero al llegar de tan largo y cansado viaje, Alberto nos dio la noticia de que en la edición 82-83 sólo participaríamos con jugadores mexicanos, no se jugaría con extranjeros, ya no sabíamos si reír o llorar, tanto caminar buscando lo que sería imposible utilizar

Fue cuando el Dr. Arturo León Lerma, Presidente de la Liga Mexicana del Pacífico informó que la temporada daría inicio el 5 de octubre y ratificó que no se jugaría con peloteros extranjeros, decisión que tomaron todos los Presidentes de cada club y que lo harían con puros mexicanos fue ahí cuando los 10 equipos realizaron grandes esfuerzos para redondear y presentar equipos de calidad. Posterior a esto procedimos a cancelar los contratos ya firmados por los jugadores extranjeros, no hubo ningún problema, ellos y las organizaciones entendieron la problemática.

El aficionado aceptó el reto, en el Abelardo L. Rodríguez las cosas marcharon bien, nos enfrentamos a los Naranjeros de Hermosillo, parque lleno, mucho ambiente, realizamos promociones interesantes, buen marketing, gran venta de tarjetas de abono e inclusive el aforo del estadio era de 6.000 gentes.

En la primera vuelta quedamos en segundo lugar y en la segunda nos trepamos al primero con un récord global de 42 ganados por 28 perdidos ocupando el primer lugar de la Liga. Contamos con muy buen pitcheo, no hacíamos muchas carreras a lo máximo 4 por juego, motivo por el cual nuestro manager Raúl Cano trabajó mucho el “Beisbol Pequeño”, tocaba mucho la bola temprano y pronto ponía a correr a nuestras gacelas que encabezaba el gran Matías Carrillo, eso era la temática del equipo, indudablemente que nos fortalecía un tremendo cuerpo de lanzadores, los inicialistas comúnmente consumían las 9 entradas en la loma.

El roster de aquel equipo de Ostioneros de Guaymas estaba conformado por Danny González, Eduardo “Walo” Rivera, Ricardo Herrera, Nicolás Vázquez, Luis Gómez, Obed Plascencia, Julio Alfonso Montiel, Leo Guerrero, Juan José Bellacetin, Guillermo “Tiburón” Rodríguez, José “Pepe” Elguezabal, Matías Carrillo, Alonso Téllez y Raúl Sánchez. En la loma de los disparos estaba: Eleno Cuén, Jesús Reynoso, Angél Hernández, Guadalupe Salinas, Hector “El Conejo” Díaz, Ignacio Valencia, Miguel Aguilar, René Chávez, Porfirio Gutierrez, Roberto Verdugo y Guillermo Gutiérrez…tremendo pitcheo.

Al paso de la temporada algunos aficionados extrañaban al refuerzo extranjero, pero poco a poco se fueron olvidando de ellos ya que la calidad del pelotero mexicano mostró esa enorme capacidad de juego como lo saben hacerlo. Se tuvo el juego de Estrellas de mucha calidad, vimos un juego perfecto en el juego de las Estrellas. Lo interesante de este juego es que sucedió algo particularmente relevante ya que la Zona Sur ganó 4 por 0 a la Zona Norte, lanzándose un Juego Perfecto compartido por los lanzadores siguientes: Ramón Arano (2 entradas), Ramón Villegas (2 entradas), Pablo Gutierrez D. ( 2 entradas), Salomé Barojas ( 2 entradas) y Alfonso Pulido ( 2 entradas) …quedó para la historia. 

Con diez equipos en la Liga, los Yaquis de Cd. Obregón salieron eliminados en el Norte y Cañeros de Los Mochis en el Sur. A los Ostioneros de Guaymas les tocó enfrentarse a los Potros de Tijuana y en 5 juegos seguidos quedaron fuera de la temporada. Tomateros de Culiacán resultó campeón pasando sobre los Naranjeros de Hermosillo y a manera de comentario a pesar que los Ostioneros de Guaymas fueron el mejor equipo del circuito en el rol regular fueron eliminados fácilmente, eso quiso decir que la liga estuvo muy fuerte y sin extranjeros. Asi que hay que apoyar a nuestra liga en el formato que los directivos eligan, todo esto por el bien del béisbol y si esa maldita pandemia lo permite.

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Sucedió después de una paliza en Playoffs

Luis Carlos Joffroy

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Vivencia

En la temporada 95-96, el equipo de los Venados de Mazatlán fue dirigido por Fernando Villaescusa (QEPD) el cual por cierto realizó un estupendo trabajo y entre otras cosas llevó a su equipo a la final el cual se enfrentó a Tomateros de Culiacán.

El día primero de Enero dieron inicio los playoffs, nos tocó enfrentarnos a los Cañeros de Los Mochis pero ya en el penúltimo juego y en casa de los Verdes, nos dieron con “limón”. Perdimos con un abultado score de 13 a 1, en otras palabras nos dieron un “madrugete”.

A la altura de la séptima entrada y ya con el juego muy abierto, nos encontrabamos en el dugout de Venados cuando le hablo al masajista Reynaldo Infante y le digo: “El Abuelo” Mora te va a llevar en mi carro para que vayan a un expendio de cerveza pero que sea “Corona o Pacífico” y compran 90 botes de cerveza, no más no menos, éramos 40 dos para cadauno, ya que vamos a ir a un restaurant de steaks y ahí expenden la marca de la competencia, mientras mi señora estaba negociando la bebida y los platillos en el restaurant citado, ok.. Cuando consigan la cerveza se van a restaurant que Uds. ya saben, ahí va estar ella y le hacen entrega de la misma e inmediatamente se van al hotel.

En ese inter hablé con Fernando y lo puse al tanto de lo que estábamos tramando y le comenté; “ tú no digas nada, vamos a llevar a cenar a todos los jugadores después del juego, ya en hotel cuando se bañen y estén listos, nadie sale, se cierra la puerta y vamos a poner un vigilante, ya que esto es una sorpresa para todos ellos”

Estuvieron “encerrados” como media hora en el lobby del hotel, nadie sabía nada, se miraban unos a los otros pero de todas maneras todos preguntaban qué estaba pasando, ya al rato me habló mi señora quien me informó que todo estaba listo en el Steak House, abrimos la puerta, abordamos el camión, llegamos al citado restaurant, los muchachos se veían unos a otros con cara de que ondas¿ y al ir entrando y de pasadita en la puerta me dijo Miguel Ojeda “Que está loco Sr. Joffroy” como es posible que nos premie después de la tremenda “catotiza” que nos dieron?..”   ”adelante, esto ya pasó, lo importante es el juego de mañana ¿ok?, vamos a divertirnos a relajarnos..”

Y así fue, al siguiente día saltaron al terreno de juego muy entusiasmados, le echaron ganas, ganamos y pasamos a semifinales, fue en aquel famoso  squeeze play más largo que haya visto en mi carrera, estaba lanzando por Los Mochis el zurdo Ed Vosberg y bateando por los Venados Felipe Durán el cual tocó por el mismo medio de la loma, tal vez la caída al terminar el lanzamiento agarró a Vosberg fuera de lugar y con eso ganamos el juego.

Como suele suceder en estos casos no faltó el “quedador de bien” o “grillo”. Muy temprano le hablaron al Ing. Díaz (Presidente del Club Venados) le fueron con el chisme de lo que había sucedido en la famosa cena. Durante el transcurso la mañana me habló el Ing. Díaz y le digo “ya le fueron con el chisme” y me contesta: “Carlos te felicito, así se manejan las relaciones humanas, bien hecho! Le dí las gracias por la confianza y le dije casi en broma “me saluda a quien me puso el dedo”.

Después de una exitosa campaña pasamos el plays off y a la gran final contra unos embalados Tomateros de Cuiacán comandados por el gran “Paquin” Estrada. Es oportuno comentar que en realidad llegamos a la final debilitados a esta serie por el título debido a las lesiones de Sam Horn, Juan José Pacho, Miguel Ojeda, Juan Manuel Palafox y Juan Carlos Canizales, que nos dejaron inhabilitados para participar en la magna confrontación tradicional en el Sur de Sinaloa: ¡Venados contra Tomateros! muy a pesar nuestro y con unos muchachos dando su 100%, sólo pudimos ganarle un juego a los muchachos de la capital sinaloense, quienes se alzaron con la corona número 6 en su larga trayectoria de la Liga Mexicana del Pacífico, pero en fin, esto es béisbol.

 

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La Regla 7.03 y su chusca situación

Luis Carlos Joffroy

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La Regla 7.03 (a) Dos corredores no pueden ocupar una misma base, pero si dos corredores están tocando la misma base, mientras la bola está viva el corredor subsecuente será “out” cuando sea tocado y el corredor precedente tendrá derecho a la base a menos que aplique la Regla 7.03 (b) Sí un corredor es forzado a avanzar porque el bateador se convierte en corredor y dos corredores están tocando una base a la cual ha sido forzado el corredor sub-siguiente, dicho corredor tiene derecho a la base y el corredor precedente será “out” cuando sea tocado o cuando un fildeador tenga posesión de la bola y toque la base a la cual el corredor precedente es forzado avanzar, recordando que para que haya penalidad debe de ser tocado por los menos un corredor o los dos fuera de la base.

Ron Luciano, un viejo umpire de la Liga Americana dijo una vez “Se debe ser masoquista, sadista o algo por el estilo”para ser umpire, de alguna manera eso que decía Luciano sonaba algo exagerado, pero contenía algo de cierto.

Del umpire se espera que sea un “robot” mecánico perfeccionado, ejecutando las decisiones correctas todo el tiempo.

Otro viejo umpire, Dick Stello, que trabajó para la Liga Nacional, filosóficamente decía; “ Ser umpire es la única profesión dónde tú debes actuar en forma perfecta desde el primer día de trabajo y después demostrar constante mejoramiento”.

El béisbol no es solamente un juego de pulgadas, una tésis propuesta por algunas matemáticas, sino que es también un juego gobernado por reglas inflexibles. El hombre de azul es quien debe tener amplios conocimientos de las Reglas del Beisbol y oportunamente ir aprendiendo más acerca de ellas. Aunque el Libro de Reglas algunas veces es inconsistente y ambiguo, el trabajo de umpire es más difícil aún. Determinar si el corredor es “out” o “safe” o si la pitcheada es una “bola” o “strike”, es uno de los trabajos más duros de los umpires.

Otro viejo umpire, Charlie Berry de la Liga Americana, dijo: “los umpires deben de estar listos para las mil y una situaciones dentro del béisbol, es por eso que deben de conocer cada regla y cada palabra, para así, no tener que consultar el libro de reglas a mitad de las situaciones.

Este juego ha producido muchos problemas, como tres corredores en la misma base, dos bolas en juego al mismo tiempo, jugadores rodeando las bases en reversa y muchas otras jugadas poco comunes.

La Regla 7.03 ha causado situaciones muy embarazosas. La Regla debería decir “dos o tres corredores” en la misma base, porque en agosto 15 de 1926, los Dodgers de Brookyn, tuvieron tres hombres en tercera en un juego contra los Bravos de Boston en el Estadio Ebbets Field.

En la séptima entrada los Dodgers tenían a Hank DeBerry en tercera, Dazzy Vance en segunda y Chick Fewster en primera, Babe Herman bateó al jardín derecho anotando DeBerry, Vance viajó hasta la tercera y estando a mitad del camino el hombre decidió que no podía ganarle al tiro, así que se regresó a tercera, dónde se encontró con Fewster, Herman decidió hacerlo triple y se encontró en la tercera con Vance y Fewster, entonces el tercera base de los Bravos Eddie Taylor atrapó el tiro y empezó a tocar gente, Herman se salió antes de ser tocado, pero fue tocado regresando a segunda, Fewster fue puesto out ya que la base le pertenecía a Vance.

Taylor quien por cierto sólo jugó una temporada en grandes ligas. Participó en una de las jugadas más fuera de lo común en la historia del béisbol.

En otro escenario juego entre los Dodgers de los Angeles y los Astros de Houston en julio 3 de 1973, los Dodgers no tuvieron 3 hombres en tercera pero si a 2.

Esto comenzó cuando los Dodgers estaban en ventaja 3 a 1 en la octava entrada, Manny Mota vino con dos bolas y un strike, después que Bill Russel y Dave López habían conectado sencillos. Mota da un hit hacia el central y el coach de tercera Tom Lasorda decidió dejar a Russel en tercera para que los Dodgers tuvieran las bases llenas con un out y Willie Davis en turno, pero López no estaba observando y no vió a Russel parado en tercera, pasó por segunda y se dirigió a tercera, entonces el tiro de Cesár Cedeño al home fue interceptado por el pitcher Dave Roberts quien tiró a tercera  que estaba cubierta por Doug Arder. López fué tocado y se convirtió en el segundo out de la entrada.

Tuve en suerte trabajar en la Mex-Pac como Coordinador y Evaluador de Umpires por 4 años, y ahí fue como me di cuenta más cerca de todo este batallar de los hombres de azul, ya que ellos siempre estarán ahí, con lluvia o con frío, enfermos o tristes, en Navidad o Año Nuevo, siempre fajados y con mucho entusiasmo para cantar con todo entusiasmo un strike o una bola, una jugada de apreciación etc etc. Pensando que el juego termina a las 23.30; después de tres horas y media de pie dentro del campo, rápidamente la cuarteta se reúne para intercambiar abrazos. Un juego más se ha cumplido, a Dios gracias…. A quitarse el uniforme y planear el siguiente partido; toca viajar así que la cuarteta empaca sus cosas y al filo de la media noche ya están en la Central de Autobuses, abordan el camión correspondiente y diez horas después a su siguiente compromiso; hotel, restaurant y estadio otra vez. 

En cada temporada hay un tiempo previo para poner en práctica nuevos conocimientos, actitudes, reglas y sobre todo, para fomentar el crecimiento de los nuevos valores detrás del plato y en las almohadillas; el programa de este tipo que me tocó coordinar contempla: a) Análisis y pruebas clínicas para evaluar la condición física y los parámetros principales de la salud mental y corporal del umpire. b) Estudio de Nuevas Reglas del béisbol Organizado; c) Adiestramiento para el ejercicio de calentamiento; d) Estudio del Reglamento de los Umpires; e) Análisis de estrategias para la flexibilidad y dinamismo en el terreno de juego con el fin de reducir la duración de los partidos; f) Prácticas durante los juegos de entrenamiento previos a la inauguración de la temporada.

 Estarán siempre para vigilar con celo todas las acciones que han hecho del béisbol el Rey de los Deportes…Ese es el trabajo del umpire. Mis respetos. Y no tengo la menor duda que el selecto grupo de hombres de azul que trabaja en estos momentos en la Liga Mexicana del Pacífico realiza sus actividades con esmero y dedicación a toda prueba. Los umpires pocas veces reciben su reconocimiento, quizá sea parte natural del oficio que desempeñan; cuando hacen su trabajo bien, pasa desapercibido, cuando se equivocan serán mencionados por todas partes; quiérase o no, son los centinelas invisibles del orden del juego y sólo se notan cuando cometen un error. Hay que seguir apoyándolos, respetándolos  y reconociéndolos, ya que ellos siempre estarán ahí. Dios los Bendiga.

 

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Luis Carlos Joffroy

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POR: LUIS CARLOS JOFFROY N.

 

Recordando el Pitcheo de Oro, Temporada 2001-2002

# Francisco “Paquin” Estrada

# Rodrigo López

# Vicente Padilla

# Luis Ignacio Ayala

 

Si funcionó una vez, puede funcionar dos o tres; de nueva cuenta el timón se le entrega a un gran mánager muy conocido en Culiacán, Francisco “Paquin” Estrada, quién llevó a los tomateros a su primer banderín con el club en aquel ya lejano 1982-1083, cuando tomó el equipo ya comenzada la temporada; en esa ocasión venció a los Naranjeros de Hermosillo 4 juegos a 2. Dos años después en 1984-85, “Paquin” de nuevo lleva al título a los tomateros en una serie formidable que se fue a 7 juegos, ganando los últimos en Mexicali para vencer a los Caballeros Aguilas de manera dramática.

El sonorense de Navojoa y estupendo cátcher Francisco Estrada de nuevo levanta el trofeo de Campeón once años después en 1995-96, cuando entró de emergente otra vez en el timón; se impuso a los Venados de Mazatlán 4 juegos a 1. Para sorpresa de todos, logra un bicampeonato al superar a los Naranjeros 4-2 en la siguiente temporada 1996-97 y dos años después Estrada consigue su quinto campeonato y en la edición 1998-99 superó precisamente a los Tomateros que solo le pudieron ganarle un partido.

RODRIGO LOPEZ

Por otra parte, esta vez Culiacán contaría con un pitcher mexicano que comenzó a brillar dentro del firmamento del béisbol nacional; el mexiquense Rodrigo López Muños. Fue contratado por Tomateros para la temporada 1996-97 a los 21 años de edad cuando ganó 3 y perdió 2 en 17 juegos. Al año siguiente tuvo un record 2-1 en 25 juegos, siempre como relevista salvando 4  y con una efectividad más que sobresaliente de 1.82. Para el 1998-99 se le dio la oportunidad de abrir juegos y en 12 intentos tuvo 2-5 y una efectividad de 2.93. En los dos años restantes quedó con un record de 5-5 en 20 juegos. En resumen, Rodrigo tenía 5 años con un record de 12-13 en ganados y perdidos, pero este año nos dio la sorpresa a todos.

López fue firmado por los Padres de San Diego en 1995 proveniente de las Águilas de Veracruz; estuvo en la organización hasta el año del 2001 cuando fue dejado en libertad el 15 de octubre, período en el que ganó 32 y perdió 29. Un mes más tarde firmaría para los Orioles de Baltimore y fue precisamente en este invierno del 2001 en la Mex-Pac cuando dio el estirón definitivo. Tuvo el mejor record de la Liga con 10-2 en 14 juegos iniciados de los cuales terminó 2 completos y con una efectividad de 2.49, 69 ponches, otorgó 31 pasaportes y lanzando 86 entradas con dos tercios en total. Se llevó el Premio “Vicente Romo” como el mejor lanzador y el “Hector Espino” como el Jugador más Valioso; todos los honores y con justificada razón para este paciente lanzador que esperó su momento y ayudó a ganar todo para los Guindas.

VICENTE PADILLA

Otro pitcher destacado que tuvimos en el staff de esta campaña fue sin duda Vicente Padilla oriundo de Chinandega, Nicaragua, ganó 4 y perdió 3 con una efectividad de 2.24 con una sorprendente estadística de 9 bases por bolas y 54 ponches en 10 juegos. Pertenecía los Filis de Filadelfia y desde 1999 fue firmado por Arizona;  en el 2002 recibió mayores oportunidades en el mejor béisbol del mundo manteniéndose por unos 10 años.

En esa temporada del 2001-2002, otros lanzadores contribuyeron a buena pila de victorias como Nathanael Reyes (5-3, 2.68), Enrique Quiñonez ( 4-4, 3.12), Jorge Campillo (3-0, 3.71), Oliver Pérez (3-1, 0.76), Rigoberto Beltrán(3-2, 1.57), Alejandro Armenta  (2-0, 3.93), José Manuel Hernández (2-1, 4.73), José Silva (1-1, 4.92) y Jeffrey Keppen (1-2;  la cantera de los nuevos lanzadores mexicanos en pleno crecimiento y recibiendo oportunidades.

 

LUIS IGNACIO AYALA

Es oportuno reconocer en este espacio al cerrador de lujo que tuvo “Paquin” en la persona de Luis Ignacio Ayala; “El Flaco”, salvó 18 juegos para tomateros con 41 pasaportes y 93 ponches; ganó 6 y perdió 7 con una efectividad de 3.41 en 31 partidos; había sido firmado por los Rockies de Colorado en 1999, pero fue enviado de nuevo a Saltillo en el 2001; después de esta temporada fue firmado por los Expos de Montreal en agosto del 2002, conservándose en la gran carpa hasta el año 2013

En esta temporada del 2001-2002, quedamos campeones de la Liga Mexicana del Pacífico, por lo tanto fuimos los representantes de México en la Serie del Caribe, efectuada en Caracas, Venezuela, dónde también resultamos campeones.

Posteriormente compartiré algunos comentarios sobre este tema.

 

 

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