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RECTA CORTADA

TRIBUTO A UN GRANDE: MIGUEL “PILO” GASPAR

Luis Carlos Joffroy

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POR: LUIS CARLOS JOFFROY N.1Serie final de campeonato de la temporada 2000-2001, Naranjeros de Hermosillo vs Venados de Mazatlán, quinto juego, 28 de enero del año 2001, ahí estaba mi amigo Don Miguel “Pilo” Gaspar integrante del Cuerpo Técnico de los Naranjeros de Hermosillo, por muchos años, de mucha valía, antes de ese juego veíamos a los jugadores que se mostraban tranquilos en el Clubhouse, todo era risa, todos felices, sentían el campeonato, pero uno de los hombres con mayor entusiasmo era el “Pilo”, todos los jugadores lo rodeaban, lo escuchaban con detenimiento, carismático, la broma a flor de labio, genial, pasaba frente de mí y me decía: “ caballo hay que ganar, porque si perdemos nos van a correr”, así de ese tamaño era Don Miguel.

Dio inicio el juego, Juanito Aguirre y un servidor nos encontrábamos parados en una esquina del dougout, nerviosos, lógico era un juego muy importante para todos nosotros, cada entrada al arribo de los jugadores a la cueva se motivaban unos a otros, había confianza, esa noche estaba lanzando el tremendo zurdo Don Angel Moreno, que por cierto había sido derrotado en el primer juego y esa noche iba por la venganza.

Dos excelentes rosters y como saldo, los naranjeros muy bien guiados de la mano de Derek Bryant. Lo que estaba en disputa, era el derecho de representar al béisbol invernal mexicano en la Serie del Caribe, que se habría de celebrar unos días después en la capital del estado de Sinaloa.

Llegó el cierre de la octava entrada, el score favorecía a los Naranjeros 5 por 0, cuando de pronto apareció un enviado de la firma cervecera patrocinadora con cientos de camisetas alusivas al campeonato y que decía “Naranjeros Campeones” y algunos de los jugadores de la banca se las empezaron a poner, pero no les duró mucho el gusto porque varios elementos del cuerpo técnico les exigieron en buena onda que se las quitaran por aquello de que hay jugadores que tienden a “muñequear”, otros decían “Nos vamos a salar”, pero todo esto era parte de esa alegría que se estaba presentando y ellos sabían y sentían que estaban a un paso de obtener el campeonato de la Mex-Pac.

El juego de campeonato se redactó en joya de pitcheo de Angel Moreno que brindó un recital de pitcheo el domingo 28 de enero del 2001 y logró lanzar las 9 entradas sin permitir anotación, llevando a los Naranjeros al campeonato número 13 de su historia con una cómoda victoria de 5-0, ante un estadio Teodoro Mariscal repleto de aficionados.

Angel Moreno retiró 6 entradas con 4 hits lanzando el primer juego completo de un pitcher naranjero en la temporada y fue precisamente para ganar el campeonato, por cierto ningún bateador le llegó a la tercera base además ponchó a 5 venados y otorgó solamente dos pasaportes.

Carlos Rodríguez impulsó una con sencillo en la primera entrada y en la segunda llegan tres más con hits productores de Cornelio Garcia, Trinidad Hubbard y Bryant Nelson sobre el derrotado Pablo Joel Ochoa. Una rola productora de Eliseo Garzón en la cuarta entrada sería la última carrera del partido.

Cabe hacer notar la tremenda defensiva que mostró Vinny Castilla, por cierto realizó la jugada de la noche.

CAMPEONES, aquello fue la locura, clásico cuando obtienes un campeonato. Empezó la fiesta en el clubhouse y así con todo y uniforme subieron a los jugadores en el camión del club y los llevaron directamente a un lugar muy bonito del Puerto llamado “Mangos”. Fue una fiesta espectacular, todo mundo feliz, y es ahí donde veíamos a Don Miguel Gaspar gozando y disfrutando ese gran momento, fue cuando el “Pilo” vino a la mesa en dónde estábamos compartiendo Angel Moreno, Vinny Castilla, Humberto Cota y el “Canelo” Canizales y recuerdo que me dijo: “Vente caballo, vamos a tomarnos una foto con el trofeo porque después no nos van a creer, van a decir que lo rentamos”. Y esa noche compartió con todos nosotros ese campeonato y la plática principal de sobremesa era la Serie del Caribe a celebrarse en Culiacán, Sinaloa.

Entre otras cosas nos comentó que en la primera Serie del Caribe del año de febrero de 1971, en donde participó México, resultaron campeones los Naranjeros de Hermosillo y por ende fueron los representantes del béisbol mexicano serie celebrada en San Juan, Puerto Rico, ahí hubo algo inusitado, toda vez que el manejador Maury Wills puso a jugar al “Pilo” Gaspar en la tercera base, al “Paquin” Estrada en el cátcher y al “Kaliman” Robles lo colocó en el jardín izquierdo, tres de los mejores catchers de todos los tiempos jugando en diferentes posiciones, excepto el “Paquin” que fue el cátcher. Ellos fueron parte del line-up y con ese orden lograron su primera victoria en Series del Caribe.

Hay demasiada historia atrás de este hombre del meritito Empalme, Sonora; cuna de grandes estrellas del béisbol mexicano, escribiste muchas páginas como cátcher en el béisbol, además fuiste manager, coach, compañero de equipo y muy buen amigo. Descanse en Paz mi buen “Pilo”

Luis carlos joffroy

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EL CALIFORNIA ROLL – PLIEGO VILLARREAL

El Jonronero

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La primera vez que comí sushi en mi vida fue obligado. De la vista nace el amor para algún platillo y yo la neta no le miraba nada interesante a un rollo de arroz con pescado adentro, salsa de soya y una cosa verde por un lado. Estábamos de gira por Austin, Texas, creo que era por el 2004, y el platillo japones lo traían de moda mis amigos del conjunto; yo la neta quería una Whataburger pa’ no fallarle, pero me insistieron en ir pa’ probar el mentado sushi. Llegamos y nos sentamos, los meseros de ojo rasgado las carta del menú nos llevaron, yo no entendía ni madres, pinches nombres mamones como: “California Fire”, “Red Tuna”, ”Sevino Sobreti Sushi”, entre otros cuantos más (luego, en Monterrey, salieron los sushis de trompo y arrachera). Me trajeron el rollo con palitos y preferí agárralo como galletas, con la mano. Les pregunté a estos vatos si la cosa verde era guacamole, y al momento de comerlo me salió lumbre por la nariz, ¡no mames! ¡Qué cosa tan fuerte es el wasabi! Los ojos no me paraban de llorar y les mente la madre. Y esa fue mi novatada cuando comí sushi, y ahí el espectro del paladar y el gusto se me empezó a educar para comer cosas nuevas y no solamente tacos y hamburguesas.

Cada vez que como comida japonesa me acuerdo tanto de esa anécdota que le agarro más sabor en cada mordida, amante del arroz y del pescado crudo. Lo que todavía no me interesa es saber usar son los chingados palitos esos, con la mano me gusta más comer, se siente bien sabrosa la consistencia del rollo crudo o empanizado.

Así como llegó la invasión de la gastronomía japonesa, llegaron los peloteros a Grandes Ligas. Algunos no les entendían, otros los odiaban y muchos los amaban. El primer pelotero japonés que debuto en Grandes Ligas fue Masanori Murakami, un primero de septiembre de 1964, con los Gigantes de San Francisco; Murakami llegó al big show porque su equipo de la liga japonesa, los Nankai Hawks, lo mandaron a los Gigantes. Murakami fue relevo de San Francisco, su velocidad no era tan cabrona, pues sólo llegaba a las 80 Mph; lo de ese peladito era más tirar la curva y el cambio, porque en Grandes Ligas lo enseñaron a tirar la screwball. El pitcher relevista tuvo buen desempeño durante el poco tiempo que estuvo en Grandes Ligas, tuvo cien ponches, pero el ERA le bailaba poquito con 3.43. Su equipo en Japón lo llamó de regreso y, una nota curiosa, es que decían que él también se quería ir porque el arroz en los Estados Unidos nomás no le gustaba nada; ve tú a saber si es verdad o falsedad, pero yo sí le creo, el arroz pegado la caga toda.

 

 

El segundo pelotero japonés en debutar en el mejor beisbol del mundo fue Hideo Nomo; a ese vato me tocó verlo y me enamoré de su manera de pichar, de su elegante windup. Nomo debutó un dos de mayo de 1995 con Los Dodgers. Qué chistoso que dos equipos con gran rivalidad fueron los primeros en agarrar japoneses ¿verdad? Hideo Nomo, en su carrera en Grandes Ligas, tiró dos juegos sin hit, fue Novato del Año, All-Star y dos veces líder de ponches.

 

 

De ahí empezaron a caer más peloteros japoneses a Grandes Ligas, como Dave Roberts, que es muy conocido por el robo de base que tuvo contra los Yankees en el 2004, juego 4 del ALCS, y por sus constantes cagazones que hace como mánager de los Dodgers. Hideki Matsui, Yu Darvish, Tanaka, Kuroda, Maeda… y la lista sigue, pero creo el que el mejor en todos los aspectos, hasta hoy, es mi ídolo Ichiro Suzuki, pero para él necesito escribir mil columnas completas para sostener todos sus logros.

 

Hace unos días regresé al Angel Stadium, ese fue uno de los primeros estadios que conocí en mi vida. Recuerdo que me dieron a escoger a donde quería ir, si a ver al Pato Donald o a ver béisbol y creo usted ya sabe la respuesta. Ahí, en ese estadio, fue donde vi jugar por primera vez en vivo a Rickey Henderson con los Atléticos, pero esa es otra historia. El Angel Stadium es un bonito estadio, he ido varias veces, pero esta vez la gente estaba hipnotizada con el japonés Ohtani, ¡qué manera de amarlo! Y la verdad se lo merece. Ohtani debutó un 29 de marzo del 2018 y nunca había demostrado lo tan riata que es hasta esta temporada, ¡qué bárbaro a ese peladito! Lo alimentaron con un arroz superespecial, así como los pollos que hace mi compadre Chapas, gran músico y acordeonista de Los Humildes; Ohtani mide 1.93 m y tiene una complexión muy atlética; lo vi en spring training y pego home run para su lado contrario dos veces y, esta vez, en juego contra Orioles, la puso también de home run dos veces. Ya le mandé una carta a su agente para que me lleven como amuleto, pero no he recibido respuesta; si alguien lo ve, recuérdenle por favor.

 

 

 

Platiqué con mi amigo Fernando Esquer, conocedor del tema y fanático de los angelitos y me dijo esto: “Las lesiones nos habían impedido de disfrutar del espectáculo que puede poner Shohei Ohtani en el terreno, pero en este 2021 llegó la hora del show; ya resulta insuficiente pedir cinco herramientas, que además de hacerlo todo a la ofensiva, Shohei demuestra que puede lanzar con enorme efectividad. Y en tiempos en los que se habla de convertir al bateador designado en regla general, el japonés nos brinda un platillo gourmet estratégico el día que abre juego y Joe Maddon lo mantiene en el duelo como jardinero. Si nuestra generación piensa que ya lo había visto todo, es tiempo de mostrar que la historia puede tomar un nuevo y emocionante camino.

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DE PISA Y CORRE

TODO O NADA

Juan Carlos Torres

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Si hay algo que me gusta en ocasiones de la relación entre un manager y su cerrador es que en la mayoría de las veces van con todo o nada al meter a su brazo más fuerte y que únicamente funciona bien cuando está en momentos de mucha presión, por algo lo metes únicamente en los momentos de apremio y no cuando estás navegando en aguas tranquilas.

Hace varios días Wirfin Obispo encendió las redes al mencionar que la directiva y el staff técnico lo quería fuera de la organización y, palabras más, palabras menos, que demostraría de qué está hecho en su nueva organización los Pericos, con quienes tuvo una mala salida en su única participación.

La noticia es ahora que fue cambiado a los Acereros de Monclova, plaza que conoce y le conocen muy bien. Dudo mucho que con la Furia Azul ocupe el puesto de cerrador, pero vamos a ver si ahora puede mantener firmes sus palabras o si tenían razón en la organización regia.

Picheo es el Nombre del Juego

Se puede realizar un gran análisis sobre lo que han hecho o no en las diferentes comparecencias en la lomita, pero Obispo no lucía como el cerrador matón que se esperaba al menos en sus participaciones en la Copa San Luis, cosa que sí tenía Nick Struck, al margen de lo que puedan comentar algunos de ser apenas pretemporada y ponerse en ritmo, pero parte de ese descontrol lo mostró durante varias salidas, aunque no solamente él, sino todo el bullpen regio.

Los números indican que el bullpen regio es el que más derrotas tiene en la actual campaña con 15 seguido de las 13 de los Guerreros. También destaca que sus abridores apenas han podido acreditarse el triunfo únicamente en 7 ocasiones para ser el lugar 15 de 18.

Las incorporaciones de César Vargas y Manny Bañuelos deben brindarle mayor solidez a su rotación y ser capaces de caminar por más tiempo en su estancia en la lomita.

¿De Nuevo Fuera?

Los Sultanes quedaron fuera por última ocasión en la temporada del 2015 cuando tuvieron hasta 4 managers en la misma. Si contamos a Tony Aguilera que estuvo como manager interino por par de juegos, los regios tendrán 3 managers en la actual campaña, pero sorprende que ahora tengan tantos movimientos no solamente en el roster, sino también en el cuerpo técnico incluyendo trainers.

Antes de los juegos y las suspensiones por lluvia que se presenten este martes, los Sultanes están a 3 juegos y medio de los Rieleros de Aguascalientes que los barrieron en su propio Palacio, ¿cuál es su ventaja? Le apostarán a que la fatiga haga lo suyo en un equipo que está muy limitado en su roster y tendrá bastantes partidos seguidos, claro, si la lluvia lo permite.

¿Será importante? Claro que sí, pero únicamente si empiezan a ganar hoy y mañana también, sino no servirá de absolutamente nada.

Esperamos sus comentarios, estamos a la orden en el [email protected]_Torres de antemano gracias por el tiempo dedicado para leernos, aunque sea… De pisa y corre.

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CHEPE ON DECK

¿CUANTOS MEXICANOS EN EL ALL STAR GAME?

Chepe Zazueta

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14 mexicanos han jugado en el juego de las estrellas de las grandes ligas a lo largo de 90 ediciones, de 1933 a la fecha.

Este año, el también lanzador sinaloense Julio Urías, parecía en ruta a ese logro. Al final sus número de 10 triunfos, (líder en la nacional), 3.81 de efectividad, 110 ponches en 91 entradas, no convencieron a los votantes.

Por tercer año consecutivo el clásico de media temporada no tendrá la presencia de algún pelotero azteca. El último fue el sinaloense Roberto Osuna, cuando apareció con en el año 2017 en Miami representando a los Azulejos de Toronto.

Todo inició con Beto Ávila que fue el primer mexicano en un juego de estrellas de las grandes ligas en 1952. Además participó en los años 1954 y 1955.

Pasaron 20 años para que apareciera el siguiente pelotero mexicano y ese fue el sinaloense Jorge Orta, quién además intervino en 1980. Sid Monge, También jugó en el juego de estrellas de 1980.

Luego vinieron los años de gloria de Fernando Valenzuela. Quién desde 1981 hasta 1986 fue invitado permanente. “El toro” tiene la mayor cantidad de participaciones con seis.
Aurelio López, lanzador poblano participó en 1983, Teodoro Higuera en 1986.

Luego una sequía de 9 años hasta que apareció la figura del bateador oaxaqueño Vinicio Castilla, quién estuvo en los juegos de estrellas de los años 1995 y 1998; incluso en este último participó en el jonrón derby para convertirse en el primer pelotero mexicano con dicho logro.

Después pasaron 11 años para que llegara la invitación para otro pelotero con sangre mexicana.

En 2009 fue Adrián González el que participó como jugador de los Padres de San Diego, terminando solo con dos jonrones. Para 2011 se repitió la invitación y ahí ‘El Titán’ llegó a la final, que perdió frente a Robinson Canó. En total pegó 31 jonrones. En total Adrián González, jugó en 4 juegos de estrellas: 2008, 2009, 2010, 2015.

Antes, Esteban Loaiza, en el año 2003 se convirtió en apenas el segundo lanzador mexicano en abrir un juego de estrellas. El primero fue Fernando Valenzuela en el año 1981. Esteba Loaiza volvió a lanzar, en relevo en el juego de estrellas del 2004.

Joakim Soria, lanzador nacido en Coahuila, debutó en el juego de estrellas del año 200.
Iba aparecer de nuevo en el año 2010 junto a Adrián González y Yovani Gallardo. Esta ha sido la única vez que tres mexicanos han estado en un mismo juego de estrellas.

Sergio Romo, fue seleccionado para el juego de estrellas del año 2013, Marco Estrada en el año 2016 y Roberto Osuna el último en el año 2017.

LA LISTA
Beto Ávila 1952, 1954 y 1955.
Jorge Orta 1975, 1980.
Isidro Monge 1980.
Fernando Valenzuela 1981, 1982, 1983, 1984, 1985, 1986.
Aurelio López 1983.
Teodoro Higuera 1986.
Vinicio Castilla 1995, 1998.
Esteban Loaiza 2003, 2004.
Adrián González 2008, 2009, 2010, 2015.
Joakim Soria 2008, 2010.
Yovani Gallardo 2010.
Sergio Romo 2013.
Marco Estrada 2016.
Roberto Osuna 2017.

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