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SPIKE LUNDBERG, ESTRELLA QUE BRILLÓ EN GUASAVE

Uno de los lanzadores más representativos de Algodoneros en el nuevo milenio.

El Jonronero

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PRENSA ALGODONEROS (Nota: Rubén Benítez. Foto: Cortesía)

GUASAVE.- Sin duda alguna, Spike Lundberg fue una estrella de Algodoneros de Guasave, así como de la Liga Mexicana del Pacífico, lo cual demostró con su pasión y entrega en cada juego en el que vio acción.

En una entrevista para Algodoneros, desde su hogar en Estados Unidos, el lanzador derecho tocó varios puntos importantes de su vida.

Explicó que el hecho de jugar con Guasave salvó su carrera, además de que trabajó con el que el quizás es el mejor agente de jugadores del momento, Scott Boras, y su labor de scout, primero con Houston, y ahora con Cachorros de Chicago.

Mencionó que cada invierno viene a la LMP a checar material y que seguramente irá a Guasave la próxima temporada, además de mostrar si interés por volver a vestir la franela de Algodoneros.

SUS RECUERDOS

A pregunta expresa acerca de los recuerdos que tiene de la época en la que jugó con Algodoneros, Lundberg mencionó a algunos de sus compañeros y la forma en la que se adaptó.

Además, recordó a la señora Rosa (no recordó sus apellidos), quien dijo era su mejor fan.

“De Guasave, tengo mis mejores recuerdos en el beisbol. Cómo olvidar a compañeros como Matías Carrillo y Noé Muñoz, quienes fueron nuestros líderes y me hicieron sentir muy cómodamente desde el primer día.

“Demond Smith me ayudó a familiarizarme con la ciudad de Guasave, así como Damon Minor. En el campo, lo que más me gustaba era estar en los playoffs, sobre todo cuando le lancé a Cañeros de Los Mochis un gran juego con el que silenciamos a los aficionados de esa ciudad y con lo que pusimos a gozar a nuestra gente… Especialmente a Rosa (sic), quien era la mejor fan mía y de Algodoneros”, dijo entre risas.

Explicó que le gustó mucho jugar con Algodoneros, equipo al que todos veían como un club modesto, pero que, en el campo, demostró la grandeza de la que estaban hechos sus jugadores.

“Me enorgullecía lanzar para Algodoneros de Guasave, ya que éramos vistos como un equipo modesto ¡Pero no! El apoyo de nuestros aficionados era como un combustible que nos alentaba a salir adelante. Ellos son la mejor afición de la liga, por eso digo que ¡Amo a Guasave! porque es mi gente, mi sangre. Espero volver pronto”, apuntó.

EL MEJOR MOMENTO

Lundberg, mencionó que, entre sus mejores momentos con Algodoneros, hay uno muy especial, y es que, tras haber ido a su casa en época de Navidad, regresó con el equipo para vencer en un playoff a Naranjeros de Hermosillo.

“Esa vez estaba en casa en California y volé el día del juego seis a México. Aterricé en Los Mochis dos horas antes de que comenzara el encuentro y llegué a tiempo para lanzar y ganarle a Hermosillo

“Fue algo muy especial, ya que me bajé del avión para vencer al favorito. Recuerdo que esa noche se me dificultó mucho Carlos ‘La Chispa’ Gastélum, quien es un buen amigo, pero lo importante de todo es que le gané a Hermosillo, que era el equipo al que le quería ganar, ya que en su lineup había bateadores poderosos a los que me di el lujo de dominar y hacerlos sentir incómodos”, mencionó.

EL TRATO DE LA AFICIÓN

Spike, explicó que el trato que recibió de parte de los aficionados de Guasave fue de clase elite, ya que lo trataron mejor que en todos los lugares en donde jugó.

“Los aficionados me trataron mejor que en cualquier otro lugar donde haya jugado. Pude sentir su pasión por el equipo. Estoy muy orgulloso de contarle a mis amigos sobre mi experiencia en Guasave.

“La gente esperaba tu mejor esfuerzo, porque ellos te apoyaban al máximo. El único problema que tuve fue cuando un par de personas se quejaron, porque como como sacaba los juegos rápidos, dijeron que cuando yo lanzaba, los encuentros no era lo suficientemente largos como para que pudieran beber más cerveza, jaja (sic)”, recordó la anécdota entre risas.

EN GUASAVE, TUVO SU MEJOR EXPERIENCIA

Mencionó que el hecho de haber jugado en Guasave, fue lo mejor de su carrera, ya que la gente lo hizo ser parte de la ciudad.

“La experiencia de Guasave fue diferente a otros lugares donde jugué pelota de invierno. Jugué para Licey, Estrellas, Magallanes, La Guaira, Zulia y Santurce entre otras ligas. En la mayoría de esas ciudades consideran que sus equipos son buenos, y no se ocupan mucho del jugador individualmente hablando, pero en Guasave fue tan especial, porque realmente sentías que eras parte de la ciudad”, manifestó.

ALGODONEROS SALVÓ SU CARRERA

Spike manifestó su agradecimiento a Algodoneros, ya que este equipo fue el que salvó su carrera, porque lo volvió a encumbrar y lo puso en un lugar muy importante, al ser firmado por Dodgers.

“Estoy muy agradecido con Algodoneros, porque salvó mi carrera como jugador. Fui agente libre la primera temporada que fui, hasta que Mike Brito me vio vencer a Los Mochis en la ronda uno de playoffs. Después de ese juego, me firmó con los Dodgers y extendí mi carrera tres temporadas y media más”, expuso.

TRABAJÓ CON SCOTT BORAS

De todos es conocido que el agente más cotizado en Grandes Ligas por los jugadores es Scott Boras, con quien Lundberg llegó a trabajar una vez que terminó su carrera como pelotero activo.

“Luego de terminada mi etapa con Algodoneros, en el 2008 jugué en la República Dominicana con Estrellas Orientales y luego terminé ese año en Zulia (Venezuela). Al año siguiente, en la LMB me cambiaron de Quintana Roo a Nuevo Laredo y solicité mi liberación a principios de esa temporada.

“Vino mi retiro y me contacté con Scott Boras, con quien trabajé tres años en diversas labores, antes de tomar otro empleo de scout con Astros de Houston”, expuso.

SCOUT DE CACHORROS Y SU CONTACTO CON MÉXICO

Tras cuatro años de estar con Houston, Spike cambio de trabajo, ya que, en el 2016, justo en el año del campeonato de Cachorros de Chicago, se unió a ellos, y por ende tiene anillo que lo acredita como monarca de Serie Mundial.

Ese trabajo le permite a Lundberg venir a México cada invierno, a checar la Liga Mexicana del Pacífico en algunas plazas. Ahora, en su agenda para este año, ya está Guasave cono uno de los lugares a visitar.

“Trabajé algunos años para Houston, hasta que en el 2016 me uní a Cachorros de Chicago como scout y he trabajado con ellos desde entonces.

“Mi labor es cubrir Ligas Menores, Grandes Ligas, Japón y un poco la LMP, en la que por lo general veo una serie en Mazatlán, Hermosillo o Mexicali, pero ahora ¡No puedo esperar para ver el beisbol nuevamente en Guasave!, dijo sumamente emocionado.

EL DEPORTE MEXICANO

Hablar del nivel de la Liga Mexicana del Pacífico, es hacerlo de unas las mejores de Latinoamérica, sin embargo, desde el punto de vista de Lundberg, el deporte mexicano es uno de los mejores en el mundo.

“La LMP está subestimada a pesar de su calidad. Hemos visto que el deporte mexicano en sí, es muy bueno, tanto en el beisbol, como en el futbol, ya que son rivales muy duros de vencer porque tienen a grandes jugadores, que forman un conjunto para darle pelea a equipos que son marcados como favoritos.

“Yo crecí en San Diego y he conocido a muchos mexicanos y la mejor manera de describirlos es que son tenaces y que nunca olvidan quiénes son, de dónde vienen y qué representan”, expresó.

DETALLES DE LA CIUDAD

De la ciudad de Guasave, Spike mencionó que hay muchos detalles, pero menciona dos muy en especial.

“Nunca me olvido de mi casa, el hotel El Sembrador, ahí pasaba mucho tiempo jugando videojuegos, y ¡Los filetes! Ésos que vendían al otro lado de la calle en un jardín frente al hotel; son las mejores carnes que he probado en mi vida”, expuso.

SUS COMPAÑEROS CON ALGODONEROS

Cada jugador tiene sus grandes momentos, al igual que malos, pero también tuvo compañeros importantes, que de alguna u otra forma le ayudaron en su carrera, y para Spike, hubo muchos amigos importantes durante su paso por Algodoneros.

“Noé Muñoz fue uno de mis receptores favoritos. Él era tan bueno detrás del plato y conocía a todos los bateadores, lo cual yo no, por eso es que es me guiaba en cada lanzamiento que hacía

“Matías Carrillo fue uno de los tipos más divertidos y agradables. ‘El Mosco” Arredondo fue probablemente mi favorito para verlo jugar. Mucho estilo Manny Rodríguez, quien era joven entonces, pero se notaba que tenía una gran ética de trabajo. Era cuestión de tiempo antes de que se convirtiera en una estrella”, mencionó.

Hubo más jugadores que recuerda a la perfección, entre ellos sus compatriotas, pero además un mexicano al que catalogó como fuera de serie.

“Mario Valenzuela era un Dios, un fuera de serie que representó muy bien a nuestro club y al país. Estoy feliz de haber podido jugar a su lado en Guasave. Kevin Barker fue probablemente mi mejor amigo en ese equipo ¡Siempre estaba allí para alentar! Realmente disfrutaba ayudando a los jugadores mexicanos, a pesar de que no podía hablar una palabra de español.
David Doster fue otro tipo al que describiría como un jugador ganador. No importaba si sufría de dolores, él se entregaba al máximo con tal de que ganáramos el juego”.

¿SE PONDRÍA DE NUEVO EL UNIFORME DE GUASAVE?

Como hombre de beisbol y por el cariño que le tiene a Guasave, se le cuestionó su en alguna ocasión le gustaría volver al equipo.

“¡Claro que me gustaría volver! Regresar a Guasave como parte del cuerpo técnico definitivamente me interesaría. Nunca lo había pensado, pero volver a ponerme ese uniforme sería algo muy especial”.

SALUDOS A LA AFICIÓN

Para cerrar con la entrevista, Spike envió un caluroso saludo a toda la afición de Algodoneros.

“A toda la afición le mando mis mejores deseos, ya que ellos ¡Realmente hicieron que mi tiempo en Guasave fuera mejor de lo que podría haber soñado!”, remató.

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JORGE FITCH, UN HISTÓRICO DEL BEISBOL MEXICANO

Bambino Sedano

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Jorge Fitch nació en 1934 en Navolato, Sinaloa, pero creció en Tijuana, Baja California. En la adolescencia mostró grandes aptitudes para el beisbol, el basquetbol y el futbol, en donde fue un gran portero, pero al final se inclinó por el rey de los deportes.

Desde sus inicios como pelotero jugó como parador en corto, inspirado en las hazañas de Phil Rizzuto, legendario short stop de los Yankees de Nueva York en los años 40 y 50.

Al inicio de su carrera Jorge Fitch jugó en la Liga Central con los Mineros de Fresnillo.

En 1957 fue firmado por la organización de los Tigres de México y debutó en la Liga Mexicana de Beisbol. En 1960 fue cambiado a los Pericos de Puebla, ciudad en la que forjó su leyenda.

Los Pericos de Puebla disputaron cuatro finales entre 1961 y 1965. En 1963 Jorge Fitch, junto a Miguel Sotelo, Moisés Camacho y Ronnie Camacho, y bajo las órdenes de Tony Castaño, le dieron el título de la LMB a la novena poblana. Fitch era uno de los líderes de aquellos Pericos: era el que siempre alentaba a sus compañeros.

Como dirigente hizo campeones a los Tecolotes de Nuevo Laredo en 1977 y a los Ángeles de Puebla en 1979.

En la Liga Mexicana del Pacífico destacó con Naranjeros de Hermosillo, Yaquis de Ciudad Obregón y Mayos de Navojoa.

Fue entronizado al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano en 2001, junto a Pedro ‘Charrascas’ Ramírez, Rodolfo Sandoval y Jack Pierce.

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ALGODONEROS DE GUASAVE PROMUEVE EL BEISBOL EN NIÑOS ESPECIALES

El Jonronero

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PRENSA ALGODONEROS (Nota: Rubén Benítez. Fotos: Fausto Rodríguez. Producción: Alejandra Félix)

GUASAVE.- Todo un ambiente de fiesta de vivió en el terreno de juego del estadio Francisco Carranza Limón, al arrancar de manera oficial los entrenamientos de los Súper Algodoneritos, esta mañana.

La práctica estuvo llena de alegría.

Este programa forma parte de la labor social que Algodoneros de Guasave trae para la comunidad, y que consiste en darles instrucción a los pequeños con capacidades diferentes, con la finalidad de que ellos sientan en carne propia las emociones que solo el beisbol puede brindar.

Las rolas en el cuadro fueron bien trabajadas.

Los instructores Alejandro Vázquez y Salvador Patrón, estuvieron casi una hora mostrando a los niños la manera en la que se agarran las rolas en el infield, las técnicas de bateo, así como el calentamiento del brazo, la vuelta al cuadro, entre otros detalles más.

El primer peloterito en llegar al estadio fue Emmanuel Castro Cervantes, quien con su uniforme bien puesto y con muchas ganas le tocó batear y tirar, al igual que a los pequeños Jesús Gabriel López Garibaldi, Jesús Gilberto Cuadras Pinto y Jesús Alfonso Chávez Batiz, quienes juntos con sus padres y entrenadores, pasaron una mañana agradable.

Tremendo tiro hace el segunda base.

Un agradecimiento muy especial, merecen los voluntarios estudiantes de la Universidad Autónoma de Occidente, por haber apoyado en todo durante el entrenamiento, ya que aparte de apoyar en el calentamiento, también ofrecieron terapia y acondicionamiento físico para los asistentes.

El bateo fue una instrucción que gustó mucho.

Cada miércoles, en punto de las 10:00 horas este equipo entrenará con el fin, primero de divertirse, y enseguida de perfeccionar su juego a tal grado de que los lleve a tomar parte en el torneo estatal de la especialidad, que será en verano.

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MARIO VALENZUELA: UN JUGADOR DE ENTREGA

El Jonronero

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PRENSA ALGODONEROS (Nota: Rubén Benítez. Fotos: Fausto Rodríguez/ Cortesía. Producción: Alejandra Félix)

GUASAVE.- En el beisbol Mexicano han pasado muchos jugadores que gracias a la entrega y al profesionalismo que demostraron tanto dentro como fuera del terreno de juego, tuvieron tientes de ídolos.
Con Algodoneros de Guasave hubo, y hay, muchos elementos de esa manufactura, pero de quien hablaremos en este artículo, dejó una muy buena imagen en la afición.

Su nombre: Mario Valenzuela, quien jugó nueve temporadas con Algodoneros, haciendo un trabajo excepcional, que ayudó a que el equipo estuviera en los primeros planos.

SU CARRERA

Mario Valenzuela Osuna nació en Isla San Marcos, Baja California Sur, el 10 de marzo de 1977, y comenzó su carrera profesional en 1996, año en el que fue firmado por Medias Blancas de Chicago.
Con esa organización debutó en la Liga de Novatos, en la que jugó 21 juegos, bateando un jonrón y remolcando ocho carreras.

En 1997 jugó en México con Saraperos de Saltillo, para luego volver con la organización de Chicago en 1998.
Ya en el 2001 dio el brinco a Triple A, con Charlotte, club con el que bateó 10 jonrones y produjo 26 carreras,
Del 2011 al 2004, siguió el proceso de Ligas Menores, antes de regresar a México, con Saraperos en el 2005.

SU LLEGADA A LA PELOTA INVERNAL

Mario hizo su debut en la que hoy es llamada Liga ARCO Mexicana del Pacífico en la temporada 1997-98 con Tomateros de Culiacán, organización con la que estuvo hasta la campaña 2003-04, ya que un año después (2004-2005), llegó a Algodoneros, para así mostrar su consolidación como jugador.

SU CONSOLIDACIÓN CON ALGODONEROS

Tras rendir una buena temporada con Algodoneros, en el torneo 2005-2006 llegó su consolidación como jugador, ya que gracias a sus buenos números se convirtió en un consentido de la afición.

Y es que tuvo una campaña redonda con un promedio de .310 con 16 jonrones y 48 carreras remolcadas, números con los que ayudó a Algodoneros a llegar a la gran final de esa fabulosa campaña.

La ofensiva de Valenzuela fue importante para Algodoneros.

En la primera vuelta, Guasave quedó en segundo lugar con marca de 19-16, cosechando siete puntos, tomando en cuenta que la repartición de unidades era de manera descendente del 8 al 3, de acuerdo al lugar en el standing, con ocho equipos en participación.

Mayos de Navojoa fue el líder de la parte inicial; ya para la segunda vuelta, dando una gran batalla, pero bajando ligeramente su rendimiento, Algodoneros quedó en el quinto lugar con 17-16, cosechando cuatro unidades.

La campaña inició el 11 de octubre, y al llegar al 30 de diciembre, con sus 11 puntos obtenidos de manera general, Algodoneros quedó en segundo lugar con récord de 36-32.

UN PLAYOFFS LLENO DE EMOCIONES

Una vez que llegó el año 2005, también llegaron los playoffs de la LMP, y el líder general de la campaña, Mayos de Navojoa despachó 4-1 a Tomateros de Culiacán, mientras que Algodoneros despachó 4-2 a Cañeros de Los Mochis.
Naranjeros de Hermosillo superó 4-2 al entonces campeón vigente Venados de Mazatlán, que se coló a semifinales en calidad de “mejor perdedor”.

 

Mario jugó nueve temporadas con Algodoneros. En la foto platica con Manny Rodríguez.

En las semifinales, a Algodoneros le tocó Naranjeros, al que en una trepidante serie eliminó 4-3 para así pasar a la gran final.

Mientras eso pasaba, el comodín, Venados dejó fuera al súper líder, Mayos, al ganarle 4-2.

LA GRAN ATRAPADA DE VALENZUELA

En la final, Algodoneros se vio las caras contra Venados, y aunque opuso una gran resistencia, cayó ante los porteños, que en ese momento se convirtieron en bicampeones.

La serie comenzó en Guasave, y Venados ganó los dos primeros duelos, sin embargo, el tercero, fue de emociones inmensas, ya que Algodoneros sacó la victoria, gracias a una tremenda atrapada en el jardín derecho de Mario Valenzuela, a batazo de Freddy Sandoval.

Esta fue la gran atrapada de Mario en la final contra Venados.

Ese engarce de Mario fue catalogado como el mejor del año, ya que, tras brincar sobre la barda, sacó la pelota del otro lado, para así asegurar el triunfo, que sería el único que Guasave lograría en la final.

La campaña cerró el telón el 26 de enero, con Venados como bicampeón, y Algodoneros, como segundo lugar.

Esa temporada, Algodoneros tuvo dos líderes. En juegos ganados, con nueve, a Spike Lundberg, y al mejor en salvamentos, con 18, Dale Thayer, quien empató en el rubro con Scott Chiasson, de Mayos.

EL GRAN MOMENTO EN EL CLÁSICO MUNDIAL

Mario Valenzuela tuvo un gran momento en el año 2006, ya que aparte de haber jugado la final de la LMP y ya estar de regreso con Saraperos de Saltillo, fue convocado para el equipo mexicano que jugó en el primer Clásico Mundial de Beisbol de historia.

Mario fue parte de un tremendo equipo, que, dicho sea de paso, no avanzó a la siguiente ronda, pero sí hizo un gran “travesura”, al haber eliminado al anfitrión Estados Unidos.

Los aztecas superaron 2-1 a los “gabachos”, en un juego clave que se celebró en el Angel Stadium, de Anaheim, la tarde del 16 de marzo del 2006.

Estados Unidos necesitaba ganar para avanzar, y en ese duelo se enfrentaron el estelar Roger Clemens ante la entonces joven promesa Óliver Pérez, quien después de convirtió en toda una realidad.

En la tercera entrada, Mario Valenzuela le sacó una línea por el derecho a Roger Clemens, la cual a todas luces fue un jonrón, sin embargo, el ampáyer Bob Davidson, decretó que el batazo era doble, pese a que la bola pegó en el tubo que divide la zona de fair con la de faul, y que por regla debió de haberse marcado cuadrangula

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