
ANAHEIM -- Los Dodgers continúan evaluando diariamente la situación de Mookie Betts, quien lidia con una enfermedad no diagnosticada que le ha causado perder aproximadamente 18 libras (más de ocho kilogramos) en un lapso de dos semanas. Pero desde el lunes, parece que el campocorto podría finalmente estar mejorando.
Betts compartió el domingo que durante casi dos semanas, había estado vomitando cada vez que comía alimentos sólidos y sólo podía tolerar líquidos, como batidos. Primero notó los síntomas antes del final de la Liga de la Toronja de los Dodgers el 11 de marzo, y estos persistieron durante el viaje de los Dodgers a Tokio para sus juegos de apertura de la temporada contra los Cachorros. Betts dijo que se ha sometido a análisis de sangre y pruebas vitales que han regresado limpias, y había comenzado a tomar un nuevo medicamento en un intento de ayudar a calmar los vómitos.
El lunes, Betts logró completar un día completo de entrenamientos en el Dodger Stadium en el que bateó, tomó roletazos e hizo tiros, y, lo más importante, pudo retener los alimentos sólidos, según explicó el mánager Dave Roberts.
“Creo que Mookie ha cambiado de rumbo”, indicó Roberts antes del juego de exhibición de la Serie del Freeway de los Dodgers en el Angel Stadium.
“Hablé con él y dijo que se sentía genial de camino a casa y espera jugar mañana. Así que ahora mismo, estamos en un buen lugar”.
La condición de Betts le ha causado mucha frustración, en parte porque lo peor de los síntomas ha disminuido y su cuerpo se ha sentido bien, pero seguía con los vómitos, causando que la pérdida de peso sea significativa. El cañonero ha bajado a 157 libras (71.21 kg) desde las 175 libras (79.38 kg) que pesaba al inicio de los campamentos. Incluso así, si puede jugar el martes, entonces bien podría comenzar en la apertura en casa contra los Tigres el jueves en el Dodger Stadium.
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